SOBRE EL CARRIL BICI EN LA CALLE CONDE DE CARTAGENA

Una modesta actuación a favor de la movilidad en bicicleta

El recién estrenado carril bici de la calle Conde de Cartagena es un intento de materializar un proyecto de gasto ganador en la edición de 2016 de los presupuestos participativos (distrito Retiro)

La solución adoptada varía sustancialmente de la propuesta original ya que ésta se refiere a un modelo similar al de la calle O´Donnell, es decir, un carril bici segregado, de doble sentido y en cota de acera y hace mención a “muchísimo tráfico de coches” lo que da a entender que su ejecución sería por la Avda. del Mediterráneo, entre Conde de Casal y Mariano de Cavia.

No es la primera vez que el Ayuntamiento de Madrid cambia o tergiversa el sentido de las propuestas ganadoras de Presupuestos Participativos cuando se refieren a la construcción de carriles bici. Afortunadamente, en el último momento, han rectificado la idea de pintar la simple señal de ciclocarril, fórmula de la que se ha abusado extraordinariamente en Madrid y que responde más a otro tipo de intereses que al de una verdadera promoción ciclista.

La solución ejecutada es interesante aunque sugiere el paso del flujo ciclista por una calle secundaria, Conde de Cartagena (500m), la cual, debiera tener un papel más distributivo que de paso y formar parte del desarrollo distrital. Esta intervención debe ser complemento de una actuación de mayor envergadura como un carril bici de gran capacidad en las calles Avda. de Mediterráneo – Reina Cristina – Paseo de Infanta Isabel. Este gran eje es una de las entradas a la ciudad y comunica grandes nudos de transporte como el intercambiador de Conde de Casal y la estación de Atocha, potenciales áreas para desarrollar la intermodalidad bici – transporte público.

La actuación que se ha llevado a cabo posibilita un itinerario continuo de la bici desde la Avda. del Mediterráneo hasta Menéndez Pelayo, gracias al doble sentido ciclista entre la calles Antonio Díaz Cañabate y Juan de Urbieta (tramo de sentido único para el resto de los vehículos) y del que nace un carril bici hasta Menéndez Pelayo.

Con este carril reservado se crean las condiciones mínimas para ser recorrido en bicicleta ya que evita el especial hostigamiento de los motorizados en pendientes desfavorables. No obstante, echamos de menos remarcar el carril en los cruces e información de su presencia en las calles transversales y que en el otro sentido, Menéndez Pelayo – Avda. Mediterráneo, no pueda recorrerse en bici en su totalidad.

Gracias a Jose Rossi, podemos ver en este vídeo la situación de esta calle antes de la actuación realizada;

Si realmente queremos fomentar el uso de la bici, además de actuar en los grandes ejes, tenemos que aplicar medidas que impidan el tráfico de paso en zonas residenciales como la que nos ocupa. En este caso, se consigue gracias al cambio de sentido (para los coches) entre las calles Antonio Díaz Cañabate y Juan de Urbieta. Pero estas restricciones en ningún caso deben imponerse a los ciclistas pudiendo hacer uso del doble sentido en la totalidad de la calle. La actual ordenanza lo posibilita. En algunos países como Francia, la circulación en “contrasentido” de bicicletas está permitida en todas las calles de dirección única con limitación de velocidad a 30km/h, salvo señalización en contrario.

CONCLUSIÓN

Así pues, aun calificando esta actuación como modesta, es positiva pero dentro de un futuro desarrollo distrital o de barrio. Es decir, la calle de la que parte, la Avda. de Mediterráneo y a la que llega, Menéndez Pelayo, son ejes principales que necesariamente deben tener su carril bici protegido a fin de que toda el área, y por extensión, toda la ciudad -Red Ciclista- se abra a la bicicleta y haga viable un uso generalizado.