Pedalibre

Asociación cicloturista y de ciclismo urbano

Centauros del asfalto

2 comentarios

El centauro es, como todos sabemos, un ser mitológico. Mezcla de hombre y caballo, aúna la fuerza animal con la inteligencia y raciocinio humanos. Es condición del ciclista, al pedalear por la ciudad, poner los pies sobre el suelo y ser consciente tanto del peso de su cuerpo en las plantas de los pies como del calor y presión de sus manos sobre el manillar. Es en esos instantes cuando me siento algo centauro yo también. Este ser híbrido entre peatón –que camina- y conductor de vehículo –que se desplaza sobre ruedas- que somos los ciclistas nos confiere un modo de sentir la ciudad peculiar y distintivo. De algún modo, los motoristas se podrían asemejar a nosotros, pero el ruido y vibración del motor que tienen entre sus piernas aniquilan esta sutil percepción. A los ciclistas, como a los peatones, tocar suelo nos confiere un vínculo especial con el espacio en el que vivimos, nos hace tomar conciencia de nuestro cuerpo constantemente, pero lo extraordinario de los ciclistas es que lo hacemos sobre la calzada, un lugar frecuentado mayoritariamente por máquinas que, aun cuando no lo percibamos de manera consciente, suponen una amenaza. Es sutil, pero muy real. Recuerdo que ésta fue una de mis primeras grandes sensaciones cuando comencé a utilizar la bici en la ciudad (además, por supuesto, de las de vulnerabilidad y lentitud): la intensidad del asfalto bajo mis pies y el goce de convertirme, día a día, en un ser mitológico.

 

Centauros -y centáurides- que pedaleamos mientras nuestra respiración se acelera y nuestra mente estudia velocidades y trayectorias, analiza objetos moviéndose o se deleita con la forma en que las nubes anaranjean el cielo. Seres humanos -mezcla de animales y ángeles- que se encuentran, a través del pedaleo, equilibrados, integrados. Intelecto y músculo convergiendo en un mismo objetivo. Hombres, mujeres y máquinas rodantes no contaminantes ni asustantes unidos.

 

Centauros y centáurides del asfalto que lo humanizan y descontaminan, que siembran, sobre la calzada, entre humos, ruido y prisas, con labor de granjero paciente, semillas de sudor, silencio y calma.

Centauromaquia

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2 pensamientos en “Centauros del asfalto

  1. Muy bonito relato , por desgracia las prisas de esta ajetreada vida que llevamos no nos deja disfrutar de todo lo que pasa a nuestro alrededor , por eso los que montáis en bici percibís todo con mas detalle …

  2. ¡Me gusta la imagen del centauro!. Hay algunos que relacionan el caballo y la bici. No he tenido la suerte de poder disfrutar del caballo, pero desde luego es una gozada disfrutar de la ciudad, del campo, de la montaña, de la playa, del llano, del viento, del desierto, del bosque (…) cabalgando sobre la flaca.