Pedalibre

Asociación cicloturista y de ciclismo urbano

El niño, su globo y la Movilidad a Escala Humana

2 comentarios

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Paso todos los días por delante de la escuela al entrar y salir de mi centro de trabajo. Aquel día, los peques tenían fiestuki: fin de curso o algo así, como dejaban claro el griterío en el patio y los globos de colores.

En la acera, una mamá llevaba a su hijo de la mano. En la otra mano, el chaval llevaba su globito naranja como recuerdo del evento. En esto que el globito se le escapa y va a parar a la calzada.

El impulso lógico del niño fue correr detrás de su globito. Normal, yo habría hecho lo mismo. Lo malo, ya sabéis, es que, en este mundo de coches, una acción normal como esa puede ser sentencia de muerte y está por ello prohibida. Mamá se encargó del papel de poli mientras el niño se quedaba angustiado.

Y con razón… un coche que me acababa de adelantar pasó por encima del globo y lo reventó. Era un coche de estos grandes, tamaño tanque, de los que cada vez hay más. Siguió su camino como si nada. Dentro, debía haber al menos una persona pero nadie la vio. Sólo vimos un tanque reventando un globo. El niño se quedó hecho polvo mientras mamá le intentaba consolar, a la vez que le sermoneaba sobre lo peligroso de la carretera y de que hay que tener cuidado.

Me pareció todo ello un ejemplo demoledor de lo inhumano de la movilidad y de la ciudad. Un coche que pisotea lo que pille y tiene permiso para hacerlo y un peque que no entiende nada: que no entiende por qué no ha podido ir a coger su globito y que no entiende que aparentemente, al final, todo haya salido bien. Para él, desde luego, no.

Ahora, el angustiado era yo.

A todo esto, yo voy en bici, en ligera cuesta arriba. La velocidad que llevo me permite presenciar la escena tal cual la cuento y pienso en ello como un ejemplo estupendo de lo que llamo la Movilidad a Escala Humana. Me estoy moviendo pero no de forma ajena a lo que me rodea. Aquí alrededor hay personas, globos y otras muchas cosas y todo ello es parte de mi experiencia.

El caso es que la Movilidad a Escala Humana puede hacer algo más por la humanidad que permitirle percibir la miseria que le rodea; al menos, en esta ocasión: unos metros más allá, veo ¡un globo! escapado del patio de la escuela. Es de otro color, morado, pero debería servir igual. Avanzo hasta él, lo cojo y se lo llevo al niño.

Me dirijo a él, no a su madre:

– He visto lo que ha pasado pero no te preocupes, ¡te he traído este otro globo!

La metáfora me pareció muy poderosa: el coche destruye, la bici repara. Es la Movilidad a Escala Humana.

Nota: los hechos son reales. Pasó tal cual. Todo.

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2 pensamientos en “El niño, su globo y la Movilidad a Escala Humana

  1. Lacrimógeno. El globito, la mamá en plan poli (malo, faltaría más) y al final el globito. Morado (por supuesto).

  2. Pues a mi me parece muy acertada la elección de los colores, si acaso creo que Iñaki se ha quedado corto: tenía que haber señalado que el coche era de color azul