Pedalibre

Asociación cicloturista y de ciclismo urbano


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Nivel 3 del Protocolo y conciencia colectiva

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Gran Vía en un nuevo estatus

La activación del nivel 3 del protocolo de contaminación y la correspondiente restricción a la circulación de parte de los vehículos a motor significa un hito en Madrid. Es la primera vez que sucede algo así. La causa -la mala calidad del aire- es la peor posible y nada por lo que alegrarse pero nos resulta obvio ver la parte positiva en todo esto: nada volverá a ser lo mismo.

Habrá habido algunos motorizados menos en las calles, descenderá la toxicidad del aire, o no, pero nada de eso es lo importante, eso es coyuntura. Lo importante es el largo plazo y lo que nos quedará después de este episodio. El efecto clave es que el vehículo a motor ha sido señalado. Ahora, es el responsable. Ahora, ocupa el lugar feo de la historia.

Sí, ya sé: ya era así antes. Mucha gente lleva diciéndolo mucho tiempo y, en el fondo, todo el mundo lo sabía. Lo que ha cambiado en este final de diciembre de 2016 es que la responsabilidad del coche ha llegado al imaginario popular. Otro mito empieza a caer.

Esto es importantísimo: cuando algo forma parte del saber común, deja de ser sencillo negarlo, deja de ser posible mirar para otro lado y que no pase nada. Defender el coche pasa a ser cosa de “cuñaos”, ese ente sobrado y patético, encargado oficial de hacer el ridículo sin darse cuenta.

Si tenéis ocasión de poner la antena en cualquier ambiente no militante en temas de movilidad, escuchad las conversaciones a vuestro alrededor y notaréis cómo han cambiado. En cuestión de un día, nuestra sociedad ha madurado de golpe un siglo entero.

Y la bici

Paralelamente al escalón que baja el coche, la bici sale en el lado bueno de la foto. Tímidamente pero con visibilidad. Se presenta como una opción seria, no como una simpática excentricidad. Algo de esto va a permear en ese mismo imaginario popular. La bici avanza un montón de casillas en el monopoly de la movilidad, gana en presencia y en dignidad.

El pasado 29 de diciembre, siquiera por un día, la bici era un vehículo bienvenido en la calle y el coche no. A partir de un momento así, es mucho más difícil tratarla como un estorbo. La gente que va en bici se siente más legitimada para usar la calle según sus necesidades y el tráfico motorizado pierde legitimidad para intentar echarla.

Animaos, ahora, si cabe, más que nunca, a usar la bici y a sentiros importantes para el tráfico de vuestra ciudad.


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El niño, su globo y la Movilidad a Escala Humana

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Paso todos los días por delante de la escuela al entrar y salir de mi centro de trabajo. Aquel día, los peques tenían fiestuki: fin de curso o algo así, como dejaban claro el griterío en el patio y los globos de colores.

En la acera, una mamá llevaba a su hijo de la mano. En la otra mano, el chaval llevaba su globito naranja como recuerdo del evento. En esto que el globito se le escapa y va a parar a la calzada.

El impulso lógico del niño fue correr detrás de su globito. Normal, yo habría hecho lo mismo. Lo malo, ya sabéis, es que, en este mundo de coches, una acción normal como esa puede ser sentencia de muerte y está por ello prohibida. Mamá se encargó del papel de poli mientras el niño se quedaba angustiado.

Y con razón… un coche que me acababa de adelantar pasó por encima del globo y lo reventó. Era un coche de estos grandes, tamaño tanque, de los que cada vez hay más. Siguió su camino como si nada. Dentro, debía haber al menos una persona pero nadie la vio. Sólo vimos un tanque reventando un globo. El niño se quedó hecho polvo mientras mamá le intentaba consolar, a la vez que le sermoneaba sobre lo peligroso de la carretera y de que hay que tener cuidado.

Me pareció todo ello un ejemplo demoledor de lo inhumano de la movilidad y de la ciudad. Un coche que pisotea lo que pille y tiene permiso para hacerlo y un peque que no entiende nada: que no entiende por qué no ha podido ir a coger su globito y que no entiende que aparentemente, al final, todo haya salido bien. Para él, desde luego, no.

Ahora, el angustiado era yo.

A todo esto, yo voy en bici, en ligera cuesta arriba. La velocidad que llevo me permite presenciar la escena tal cual la cuento y pienso en ello como un ejemplo estupendo de lo que llamo la Movilidad a Escala Humana. Me estoy moviendo pero no de forma ajena a lo que me rodea. Aquí alrededor hay personas, globos y otras muchas cosas y todo ello es parte de mi experiencia.

El caso es que la Movilidad a Escala Humana puede hacer algo más por la humanidad que permitirle percibir la miseria que le rodea; al menos, en esta ocasión: unos metros más allá, veo ¡un globo! escapado del patio de la escuela. Es de otro color, morado, pero debería servir igual. Avanzo hasta él, lo cojo y se lo llevo al niño.

Me dirijo a él, no a su madre:

– He visto lo que ha pasado pero no te preocupes, ¡te he traído este otro globo!

La metáfora me pareció muy poderosa: el coche destruye, la bici repara. Es la Movilidad a Escala Humana.

Nota: los hechos son reales. Pasó tal cual. Todo.


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Los avanza-bicis como herramienta de pacificación masiva

Entendemos por “avanza-bicis” los espacios reservados a bicis en la cabecera de las zonas de detención de los semáforos. En Madrid, son habitualmente compartidos con motos también.20160520_181443 ii

Estos espacios suponen una de las pocas discriminaciones positivas hacia la bici en Madrid, casi la única, aparte de algunas maniobras y trayectorias reservadas a ciertos vehículos (bus, taxi, moto…) en las que recientemente se ha incluído a la bici también.

Los avanza-bicis han aparecido en Madrid ligados habitualmente a los ciclocarriles, aunque podrían existir independientemente de ellos.

A nivel de infraestructura, los avanza-bicis son una muy pequeña cosa pero su efecto en la movilidad en bici y en la movilidad global puede ser importante. Ellos solos pueden contribuir a dar un pequeño vuelco a cómo circulamos por la ciudad.

El factor visibilidad

Los avanza-bicis aportan visibilidad al tráfico en bici. No tanto física (que también) como emocional. Tomar la decisión de poner a las bicis en primera posición significa enviar un mensaje: las bicis importan. Es un mensaje que lanza quien diseña la calle, es decir, el gobierno municipal, una institución con autoridad reconocida de forma general.

Existe también el efecto perverso del automovilista que ve en esto un ataque a sus privilegios y se lo toma mal. En el fondo, tiene razón (es un ataque a sus privilegios) aunque lo de tomárselo mal sería, en todo caso, opción personal suya. Lo importante es que incluso a este perfil de usuario de la vía le llegará el mensaje inequívoco de que la bici importa.

Vuelco al modelo

Llevamos lustros reivindicando la necesidad de un cambio en el modelo de movilidad como medida imprescindible para lograr un reparto más justo del pastel. Que los coches dejen de dirigir la movilidad y que otros actores (peatones, bicis, etc) puedan jugar en, como mínimo, igualdad de condiciones. Es nuestra utopía. Esa que, como decía Galeano, nos sirve para caminar. Por desgracia, vemos muy pocos pasos hacia ese objetivo del cambio de modelo. La mayoría de medidas que se toman no pasan de parches sobre el modelo coche-céntrico.

Es curioso cómo algo tan pequeño como los avanza-bicis podría superar ampliamente el modelo-parche y convertirse en algo más. Explico por qué…

Por un lado, el más obvio, el avanza-bicis influye en la forma de conducir automóviles: resulta que la bici se te coloca delante, te pongas como te pongas, corras lo que corras, y tiene derecho explícito a hacerlo. Tarde o temprano, alguien, desde detrás del volante, hará la reflexión: para qué voy a volver a adelantarla, con el estrés que me causa hacerlo y lo cerca que está el próximo semáforo.

Hay un factor más; quizá menos obvio pero, posiblemente, la gran clave: el avanza-bicis puede influir en la forma de conducir ¡las bicis!

Saber garantizada la cabecera de pelotón relaja mucho. Sabes que no vas a estar detrás de una cola que no es tuya. Sabes que no va a ocurrir que el semáforo se vuelva a cerrar antes de que hayas pasado. Sabes que no vas a pasar el tiempo de espera con una bola de humo en la cara. Sabes que no vas a arrancar intentando encontrar algo de aire que respirar entre la porquería que han echado todos los que arrancan delante de ti.

Circular de forma relajada permite a las bicis ser bicis. Evita el habitual efecto de circular intentando emular a un coche, como forma de intentar encajar en el tráfico, algo que genera estrés y frustración, además de un nivel de esfuerzo que no es natural ni deseado para muchas de las personas que usan o pretender usar la bici.

Cuando las bicis pueden ser bicis (y no se ven incentivadas a comportarse como lo que no son), empiezan a jugar en una cierta igualdad de condiciones con el resto de actores; en este caso, el tráfico a motor. Es entonces cuando pueden hacer valer su forma de circular y convertirla en el nuevo “normal”. Aunque sólo suceda cuando estén presentes, significa mucho: significa un paso hacia ese cambio de modelo en el que sean los vehículos a escala humana los que dirijan la movilidad.

Detalles técnicos

El buen funcionamiento de los avanza-bicis depende de algunos detalles técnicos, menores pero importantes.

Es fundamental que las bicis ocupen una posición centrada en el carril que estén usando, para lo que, en principio, basta que no esté expresamente prohibido pero puede ser interesante que esté explícitamente mencionado en la normativa, como sucede en Madrid.

Es fundamental también que las bicis puedan acceder a los avanza-bicis sin necesidad de llegar en primer lugar a la fila de espera, es decir, pudiendo, si lo necesitan, rebasar coches parados; y es importante que esta maniobra sea cómoda y segura. La estrategia más sencilla es que los carriles de circulación sean anchos: no menos de 3 metros. La opción de carriles anchos significa una cierta invitación a la velocidad para los vehículos a motor pero también hace la calle más cómoda para las bicis en caso de congestión, evitando que la bici padezca el efecto ratonera al que están, en cualquier caso, abocados los vehículos más grandes.

Finalmente, es clave también que la maniobra de rebasamiento esté expresamente mencionada y reconocida en la normativa. Es necesario hacer las cosas bien.

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Es importantísimo que nos fijemos en qué medidas permiten a la bici explotar su potencial, qué medidas le permiten ser bici y comportarse como bici, ser un elemento director del tráfico urbano y no sólo un mero actor secundario supeditado al dictado de otros. Identificar medidas que permitan a la bici imponer (en el mejor sentido de la expresión) su forma de circular como forma de avanzar hacia un mayor grado de equidad en las calles. Los avanza-bicis son un elemento modesto pero que empuja en esa dirección.

Debemos identificar más.


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Sierra de Albarracín y Montes Universales

Mapa final

Ruta final (detalle de ruta)

Os dejamos una serie visual comentada de lo que pasó en la ruta por las tierras de Aben Razin:

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Es genial ver salir el sol y que despertarse sea algo natural. ¡Buenos días!

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Primera noche, antes de empezar a pedalear. Fue divertido buscar campamento en la oscuridad. No se dio mal.

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Cañón del río Guadalaviar. Excepcional desfiladero calizo, típico de las tierras altas del triángulo Teruel/Cuenca/Guadalajara

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Los coches estropean la foto; las bicis, no. Iglesia en Tramacastilla

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Los matones han llegado a la plaza. Villar del Cobo

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La semana ha sido muy dura. Siesta merecida

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El Guadalaviar sigue haciendo tajos en el suelo

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Julián

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Chabi

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Breve aparición de la manga corta. No duró mucho: hacía frío

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En lo más profundo de los Montes Universales

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Tertulia junto al recién nacido Tajo

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Toldo volador sostenido por bici

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No nos pusimos de acuerdo en el color de las tiendas.

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Estábamos ya acostumbrados a los pinares pero no a las praderas verdes de hierba densa, casi cantábrica, en las zonas altas (1600 m)

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Es un manantial; aparentemente, como otro cualquiera, pero tiene un sabor especial beber agua de la surgencia que da origen al río más largo de Iberia. Mucha gente visita el nacimiento del Tajo (está al lado de la carretera) pero no creo que mucha llene sus botellas allí. Nosotros somos viajeros y bebemos de donde nos toca.

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Costumbres ancestrales compartidas por diferentes especies: la siesta

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Frías de Albarracín, pueblo serrano a 1452 m

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Todos los pueblos tienen fuente. Ésta, la de Vallecillo

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Cañón en el río Cabriel: tuvimos que cruzar el cauce ¡cinco! veces seguidas

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Luz de atardecer en las paredes calizas del desfiladero. A ver quién ve al ciclista en la foto

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Usamos las sabinas para guarecernos del viento. Soplaba fuerte y frío

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2 de mayo a -6 C. Aviso que mi termómetro no es de esos exagerados que dan temperaturas a lo loco.

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Carretera amplia pero absolutamente desierta. Media hora pasamos en ella y no vimos ni un coche.

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Me encantan las fotos de bicis-de-viaje

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Jabaloyas era un pueblo precioso. Todo de esa misma piedra

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Si prohibieran lo de arriba de verdad, no haría falta prohibir lo de abajo

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Pinares del Ródeno. Redrocks ibérico

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De vuelta a Albarracín pueblo

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Necesario paso al pedestrianismo para visitar Albarracín

Esperando en el andén


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La bicicleta en Renfe Larga Distancia

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Esperando al tren (con bultos raros)

Hace no mucho, históricamente hablando, Renfe cambió su normativa respecto al transporte de bicicletas en trenes de larga distancia. Por lo que a los colectivos pro-bici respecta, fue algo unilateral por parte de la compañía y, sorprendentemente, para mejorar las condiciones previas.

Tengo la impresión de que esta mejora no ha sido suficientemente difundida entre quienes podemos valernos de ella, quizá porque nos la hemos encontrado hecha y Renfe tampoco ha puesto ningún interés en publicitarla. Después de haberla puesto en práctica y comprobar que es real, hemos aprendido lecciones de esas que no te enseñan en la escuela. Aquí va un resumen…

Las novedades

La (llamémosla) nueva norma nos trae una noticia buena y una mala…

La noticia buena es que esta norma supone un salto importantísimo respecto a la situación anterior; abre una puerta que hasta ahora estaba prácticamente cerrada: ahora se pueden transportar bicis en los trenes de larga distancia, incluidos los de alta velocidad.

La noticia mala es que hay ciertas condiciones y, sobre todo, que la nueva norma no ha venido acompañada de ninguna reforma en el material para facilitar el transporte de las bicis.

A continuación, un resumen de la situación actual…

Lo que dice (la norma)

Transcribo lo que aparece en la normativa:

Viajar con Bicicletas

Para todos nuestros trenes

Plegadas o desmontadas

Siempre que superen las dimensiones señaladas para ser consideradas equipaje de mano, serán admitidas en los servicios AVE, Larga Distancia y Avant para trayectos nacionales con las siguientes condiciones:
Que la bicicleta se encuentre plegada o desmontada dentro de una funda de unas dimensiones máximas de 120 x 90 x 40 cm (largo-alto-ancho).

Los pedales deben estar desmontados y el manillar girado 90º.

Luego cuenta alguna cosa más sobre especificidades del transporte de bicis en plazas acostadas (camas y literas), que ya existían en la normativa anterior. Me centro a propósito en las novedades que afectan a Larga Distancia, que es de lo que quiero hablar. Media Distancia (antiguos “Regionales”) y Cercanías tienen normas diferentes, con la excepción de los servicios Avant, que son Media Distancia pero cuyo material rodante es similar al de Larga Distancia y para los que aplicaría la misma normativa de transporte de bicis que en Larga Distancia. Un lío, ya sé…

Para quien lo quiera consultar y se atreva, la normativa completa está en http://www.renfe.com/viajeros/info/bicicletas.html

Parte del lío es culpa de la incompetencia de Renfe para ordenar bien las ideas y explicarlas adecuadamente. Re-ordenamos el discurso para que se entienda mejor:

Lo que quiere decir

La organización de la información es equívoca, por no decir errónea: bajo un título “Para todos nuestros trenes”, hay un subtítulo “Plegadas o desmontadas” y un texto que sólo aplica a Larga Distancia (es decir, ¡no a todos los trenes!). Si la realidad es compleja, deberían, por lo menos, dedicarle un poco más de esfuerzo a explicarla mejor.

Os traduzco lo que realmente quieren decir:

En los trenes de Larga Distancia, las bicis sólo se pueden llevar plegadas (en las bicis en las que eso sea una opción) o desmontadas (ruedas y pedales). Debe usarse una funda. El bulto final no puede pasar de 120 x 90 x 40. Y lo del manillar.

Ya está. No dice nada más.

Lo que significa

Esta normativa significa que podemos llevar bicis en los trenes de larga distancia sin problemas y sin tener que dar explicaciones; en teoría, al menos. No hay que pagar nada extra por llevar la bici, no hace falta reservar espacio, ni siquiera avisar que se pretende viajar con una bici. En teoría, no hay límite al número de bicis que se pueden llevar por tren. Recordad, eso sí, que en el tren la autoridad es del revisor/a. Si decide que las bicis no caben, molestan o hay cualquier pega, puede decidir que las bicis no viajan. En principio, prima la atención al cliente (y la persona que viaja con bici lo es) pero no dejamos de estar sujetos a una cierta arbitrariedad.

¿Bienvenidos/as a la nueva arcadia intermodal ibérica?

Sí y no… continúo…

Limitaciones de espacio

La teoría está muy bien pero se queda corta si no se ve respaldada por la práctica. Renfe ha hecho una norma abierta y progresista pero se ha quedado a medias. No ha terminado de respaldarla con la realidad física de los trenes.

Podéis esmeraros en conseguir un bulto acorde a las medidas requeridas e, inocentemente, esperar que, si se han tomado la molestia de especificar con tanto detalle, será porque habrá un espacio dentro del tren donde quepa un bulto de tal tamaño… así sería en una compañía normal pero ¡esto es Renfe! y cualquier cosa es posible.

A estas alturas, ya os imagináis lo que va a pasar… efectivamente, en los trenes no hay (casi) ningún espacio para equipajes donde quepa un bulto de 120 x 90 x 40.

Casos prácticos según tipo de tren

Los Talgo/Altaria y los AVE tienen más o menos los mismos espacios para equipajes:

  • La típica balda continua encima de las filas de asientos
  • Un maletero pequeño detrás de la última fila de asientos
  • Un maletero grande en el extremo del vagón

Los Alvia, parecido, con un par de diferencias: no existe el maletero pequeño; y el maletero grande tiene más fondo.

Las mejores condiciones se dan en los Alvia. Se pueden colocar las bicis en el maletero grande:

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Maletero del Alvia con dos bicis apiladas

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Maletero del Alvia otra vez

El encaje no es ideal, los bultos sobresalen un poco, pero queda bastante aceptable. En las fotos hay dos bicis apiladas. Se podrían, probablemente, poner tres bicis y en la balda de arriba podrían ponerse más aunque habría que tener cuidado con la estabilidad del conjunto.

El mayor reto es encontrar hueco para hacer esto. En cabecera de viaje, se puede conseguir pero en estaciones intermedias suele ser difícil. Siempre podemos recurrir a mover maletas, si hiciera falta, con el riesgo que esto siempre conlleva de que alguien se lo tome mal.

En los Talgo/Altaria y AVE, la cosa se complica. El maletero grande tiene menos fondo y no hay manera de encajar el bulto de 120 x 90 x 40 sin que sobresalga demasiado en alguna dimensión:

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Maletero del AVE. El del Talgo/Altaria es similar

Una bici tumbada como aparecía en las fotos del Alvia sobresaldría más o menos lo mismo que esa maleta oscura pero, claro, a lo largo de mucha más longitud. Lo hemos probado en un Talgo y quedaba fatal. Molestaba visualmente y ocupaba un espacio de pasillo que se necesitaba para pasar sin dificultad. No tenía futuro.

Fijaos que el maletero tiene dos baldas (la de arriba sale por poco en la foto), separando tres espacios. Si hubiera tenido sólo una balda, las bicis habrían cabido de pie y se habrían podido apilar dos por cada altura, para un total de cuatro bicis por maletero (dejando muy poco sitio para otras maletas, eso sí)

El maletero del Alvia no sólo es más profundo sino que tiene sólo una balda, lo que viene bien a la hora de encajar bultos grandotes como las bicis.

No hemos viajado con bicis en trenes AVE pero sí en Talgo/Altaria y, visto que el material rodante es prácticamente el mismo, las conclusiones sobre lo que hemos encontrado en estos nos parecen extensibles a aquellos.

Para llevar bicis en el Talgo, hemos probado varias opciones:

  1. En la balda continua situada encima de los asientos
  2. En el maletero pequeño (alias el maletero-ranura)
  3. Donde hemos podido

Balda continua

Esta balda es bastante profunda y es posible meter la bici tumbada. Por lo demás, todo son pegas: subirla ahí requiere esfuerzo y hay riesgo de molestar a otras personas en la operación; la bici sobresale un poco y no da una impresión muy tranquilizadora, aunque nos pareció bastante estable. Desde luego, como se caiga en un bache, la liamos. Por fin, la bici necesita mucho espacio contiguo de balda y puede ser difícil que lo haya; si no lo hay, tendríamos que ponernos a mover bultos, con lo delicado que es eso (nunca sabes cómo se lo va a tomar la gente)

Maletero pequeño

Éste es un espacio casi de fortuna, en el hueco que queda entre la última fila de asientos y la pared del fondo. Es como una ranura del ancho aproximado de una maleta. Tiene dos alturas, separadas por una balda. En la parte de abajo, es posible que quepa una bici de pie.

Digo “es posible” porque el encaje es muy, muy, muy ajustado, en todas las dimensiones. Si el bulto no es escrupuloso con los 120 x 90 x 40, no va a entrar. Y, con todo, esto sólo sirve en los vagones de clase Preferente. Esto es así porque, en esos vagones, hay tres asientos por fila (2 a un lado del pasillo y 1 al otro) y los asientos son más anchos que en clase Turista (en la que hay cuatro asientos por fila, 2 a cada lado). El maletero-ranura que está detrás del grupo de dos asientos de clase Preferente es el único que tiene fondo suficiente para que la bici entre sin sobresalir. Lo intentamos en los maleteros-ranura de clase turista y no fue posible: la parte de bici que sobresalía se comía medio pasillo.

Por desgracia, olvidé hacer fotos de los episodios con los maleteros-ranura.

Opciones de fortuna

Esto incluye el coche-bar, donde pusimos dos bicis en la esquina del fondo a indicación del revisor. No es un buen sitio pero no molestan mucho si el bar no tiene mucho público. Tampoco tengo fotos de esto pero os podéis imaginar…

La otra opción, a la desesperada: bici vertical, tumbada encima de la puerta de salida del vagón, previa consulta al revisor sobre qué lado del tren era el que no se necesitaba abrir. Puede hacer falta cambiar la bici de puerta si no todos los andenes de las estaciones intermedias caen al mismo lado. El revisor tiene esta información.

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En el descansillo del Talgo

Esta opción no gusta nada a los revisores y puede resultarnos un incordio si hiciera falta cambiar las bicis de lado con frecuencia.

No esperaríais que fuera a ser fácil…

Leyendo entre líneas

La bici arrastra muchos sanbenitos en nuestra sociedad y el transporte en los trenes lleva asociados unos cuantos, tanto por parte de Renfe como, posiblemente, del resto del pasaje. Este efecto es más serio cuanto mayor sea la “categoría” percibida del tren en cuestión: en los Cercanías, vale casi todo; en los Media Distancia, más o menos… son trenes de batalla. En Larga Distancia, el ambiente es más aséptico, Renfe vende asepsia y la gente espera que así resulte. Meterte en un tren de estos con una bici, en el mejor de los casos, va a llamar la atención; y es muy posible que esto degenere en actitud de rechazo.

Si queremos tener un futuro viable para el transporte de bicis en Larga Distancia, es importante que tengamos estos factores emocionales en cuenta y que actuemos con discreción.

El desmontaje y el embalado

La idea del desmontaje es que el bulto tenga un tamaño manejable y sea compacto. Esto tiene lógica y, personalmente, me parece un compromiso aceptable. Sólo hay que desmontar ruedas, pedales y guardabarros, que es una operación relativamente sencilla.

La idea del embalado es que el bulto no dañe ni manche nada. Esto también tiene lógica y, nuevamente, es algo que puedo comprender y aceptar de buen grado.

Las dimensiones

De las tres dimensiones en cuestión, hay dos que son fáciles de cumplir para una bici de las nuestras: alto (90 cm) y ancho (40 cm). La dimensión que nos lo puede poner difícil es ese 1.20 m de largo máximo. Si sólo quitamos las ruedas y sus guardabarros, en mi experiencia, la cosa se queda en 1.25-1.30 m. Si nos ponemos estrictos con esa dimensión y queremos cumplirla a rajatabla, la siguiente pieza que podemos mover es el portabultos o el manillar. Lo más sencillo y efectivo suele ser desacoplar el manillar de la potencia y colocarlo integrado en el conjunto.

Hasta ahora, en ningún caso a venido nadie a medirnos el bulto ni hemos recibido comentarios al respecto del tamaño.

El factor asepsia

Esto entronca con la parte psicológica-percibida de la bici. Ni Renfe ni sus clientes (así, grosso modo) quieren ver sucias bicis en sus impolutos trenes. Tampoco quieren ver bultos de esos que lleva la gente pobre. Necesitan que el conjunto sea, como mínimo, aséptico, mejor aún si es un bulto con glamour.

Lo del glamour puede ser complicado de conseguir pero lo de la asepsia es relativamente sencillo. Nuestra estrategia más último-grito es utilizar fundas específicas para bicicleta. Esto le da un tinte de normalidad al hecho de llevar la bici embalada: si hay una funda específica (y se puede comprar, hay alguien que la vende), será que está bien hacerlo.

En un viaje lineal, habría, probablemente, que cargar con la funda de marras durante todo el viaje. Esto invalida las fundas complejas y pesadas, que las hay, pero también las hay sencillas y ligeras y, para lo que se busca (la percepción de normalidad), sirven perfectamente.

En una ocasión, una revisora nos “perdonó la vida”, permitiéndonos viajar a pesar de que nuestro embalaje, según ella, no era aceptable. Estábamos de vuelta tras un viaje de varias semanas y habíamos improvisado un paquete con plástico de ferretería recién comprado y cinta de embalar (las fotos del viaje en el Alvia corresponden a esa ocasión). Era un plástico grueso y resistente y el paquete nos quedó estupendo, cumplía perfectamente los objetivos teóricos de proteger y compactar pero ¡no cumplía el objetivo no escrito de la asepsia!

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El embalado de la discordia

La revisora no lo verbalizó así pero no me cabe duda de que su problema era ese. Nos dijo que era necesario usar una funda específica para bicis, cosa que no es cierta (en ningún sitio de la norma dice tal cosa) pero preferimos no discutir y dejarle ganar su mini-guerra a cambio de que nos dejara en paz.

Discreción

Otro aspecto clave de la parte psicológica es intentar no llamar mucho la atención. Va a ser difícil no hacerlo pero, al menos, que sea lo menos posible. Renfe y su parroquia se olvidarán enseguida de que estamos ahí si encajamos bien el equipaje sin mucho jolgorio. Es un factor clave de normalización del transporte de bicis en el tren.

Consideraciones prácticas

Algunas pueden parecer obvias. Otras, no tanto…

El embalado requerido es relativamente sencillo, se puede hacer en 20 ó 30 minutos. Esto posibilita algo muy importante: hacerlo in-situ, en la estación, con lo que podemos usar la bici para desplazarnos hasta allí y llevar cómodamente el resto de nuestro equipaje (alforjas y tal). La bici, una vez embalada, deja de ser un vehículo útil y se convierte en un muerto intransportable. De ahí la importancia de poder hacer el embalado en el último momento.

Para un viaje largo (a partir de varias semanas), probablemente no merezca la pena cargar durante todo el trayecto con una funda para sólo usarla en el viaje de ida y/o en el de vuelta. En tal caso, se puede improvisar el embalado para el viaje de vuelta con algo que compremos (como el plástico recio de ferretería) o que apañemos pero perdemos el factor asepsia. Otra posible opción es enviar por correo o de alguna otra forma la funda al punto final del viaje. Para viajes de una semana o menos, que son la mayoría de los que vamos a hacer sin salir de la península, nuestra opción normal es llevarnos la funda encima, aunque sea peso muerto durante el pedaleo.

Usamos fundas específicas para bicis en versión básica: una simple funda de nailon recio, sin estructura, de forma rectangular y abierta por uno de los lados largos. Las únicas que hemos encontrado localmente (es decir, sin recurrir a internet) son del Decathlon. Las dos que tenemos pesan 365 y 555 gramos; aunque es el mismo producto, varía ligeramente la construcción según el año y la versión.

Las fundas que usamos no se cierran. Podríamos buscar unas que se cerraran completamente o añadirles un velcro o cremallera a las que tenemos. Como sólo las vamos a manipular nosotros/as, el riesgo de perder alguna pieza suelta es bajo y las hemos dejado como están.

Es importante que la bici sea un bulto compacto y sin piezas sueltas (especialmente, si la funda no se puede cerrar completamente). Usamos cinta plana con hebilla para unir las dos ruedas al resto de la bici. Con una cinta por bici debería bastar. Conviene llevar algún adhesivo (cinta de embalar o similar) por si hay alguna emergencia. Los pedales van mejor dentro de una alforja.

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Nótese la cinta plana que une las tres piezas (rueda, rueda y resto)

Si tenemos un pulpo (que, normalmente, llevamos de todas formas), lo usamos para abrazar el bulto, dándole apariencia más compacta.

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Paquete listo

Es fundamental que el bulto tenga un asa y que se pueda transportar colgado del hombro. Pensad que, aunque sea una distancia corta (llegar al andén y transitar por él), tendremos que cargar con la bici embalada y (a la vez) con el resto del equipaje. La bici pesa y, llevada en la mano, rozaría con el suelo, con lo que habría que transportarla izando a pulso, algo que requiere mucho esfuerzo. La mejor forma de llevarla es colgada del hombro, de forma que libre el suelo y, así, además, nos deje las manos libres para llevar el resto de bultos.

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Bicis al hombro (luego, al tren)

El asa se puede implementar con un lazo de cinta que pasamos alrededor de un elemento fijo de la bici; la barra del cuadro suele ser el mejor sitio, aunque dependerá de cada bici.

En resumen

Hasta que apareció la nueva normativa, la única forma de llevar bicis en trenes de Larga Distancia era en los servicios con literas o camas. La nueva normativa supone un salto adelante muy grande. Os animo a aprovecharla.

La nueva norma está muy bien pero sólo en la teoría. La práctica le va a la zaga, de forma que llevar bicis en Larga Distancia es ahora posible pero sigue sin ser fácil.

Las condiciones actuales hacen poco viable viajar con bicicletas para un grupo mínimamente grande. No voy a dar números de corte pero os podéis imaginar. Personalmente, nuestro record es 4. Pudimos viajar y no se hundió el mundo pero no resultó sencillo.

Es más que posible que esta normativa penda de un hilo fino, el de las sensibilidades a flor de piel cada vez que hay una bici en las proximidades. Por eso insisto en la importancia de cuidar al máximo las formas: discreción y buena pinta. Lleva una bici, siéntete como si llevaras unos palos de golf.

Para más información, el Petete de la intermodalidad bici-tren está en el blog Bicisaltren, de nuestra coordinadora ConBici; y, concretamente, en este artículo.


1 de abril, Día de la Diversión en el Trabajo

Einstein

Albert Einstein afirmó que la teoría de la relatividad se le ocurrió mientras pedaleaba en bicicleta. No es de extrañar. La bici genera emociones positivas y éstas, a su vez, estimulan la creatividad. ¿Qué sucedería si durante un día todos los trabajadores de España dejaran el coche en casa y acudieran a sus puestos con el Método Einstein? ¿Inventaríamos algo aun más revolucionario que la fregona? ¿Resolveríamos la crisis económica de golpe? ¿Superaríamos nuestras diferencias políticas? ¡Vamos a descubrirlo!

Este viernes, 1 de abril, los consultores de Humor Positivo vuelven a convocar el Día Internacional de la Diversión en el Trabajo, en colaboración con diversas empresas y asociaciones.

En esta ocasión, y aquí viene el nexo con nuestro objeto de deseo, proponen celebrar el día empleando la bicicleta para ir a trabajar. “No porque sea más sano o más ecológico, que también,” aclara Eduardo Jáuregui, de Humor Positivo, “sino porque se trata del medio de transporte más divertido, el único que te infunde un buen rollo irresistible y, a menudo, incluso las ganas de silbar la banda sonora de Verano Azul. Ciclista clasicoSi quieres empezar la jornada laboral de buen humor, listo para enfrentarte a los desafíos de la agenda con el ingenio de Albert Einstein, la sonrisa de Butch Cassidy, el coraje de los Goonies y la magia de E.T. el Extraterrestre, basta con desempolvar tu bici.” Jesús Damián Fernández, también socio de la consultora, añade: “Estudios muy serios han demostrado que la gente que llega a su puesto de trabajo en bicicleta es más feliz, sufre menos ansiedad y se concentra mejor durante la jornada.”

Para dar ejemplo, los consultores de Humor Positivo liderarán una bicicletada lúdica por las calles de Madrid, junto con un grupo de directivos y profesionales ataviados de traje y bombín, montados en todo tipo de bicicletas y velocípedos.

El recorrido se llevará a cabo entre las 8.00 y las 9.00 de la mañana del viernes día 1 de abril, entre la Puerta de Alcalá y la escuela de innovación y emprendimiento Teamlabs (Calle Duque de Alba 15), donde se reunirán con los estudiantes de un master que han creado un novedoso producto denominado Juegacetamol  –diseñado para desbloquear la capacidad de juego en los adultos– y que están preparando diversas actividades lúdicas para amenizar la jornada laboral; entre ellas, un desayuno especial, un photocall divertido, y una sesión de swing.

Si quieres participar, solo tienes que sacar tu bici del trastero, planear la ruta (tu asociación local de bicicletas te ayudará) y acudir al trabajo pedaleando. También puedes animar a tus compañeros de curro y tus amigos a unirse, colgando esta página web en redes sociales y usando los hashtag #diadeladiversion y #alcurroenbici.

Recomendaciones:

  • GooniesSi vas con alguien, es el doble de divertido.
  • Sé prudente y respeta las normas.
  • Si te das cuenta de que te entran ganas de cantar o silbar la banda sonora de Verano Azul, no te cortes.
  • Bombin, peluca/bigote de Einstein y otros elementos de disfraz son opcionales.
  • ¿Por qué no sacarte una foto y publicarla en Facebook o Twitter? Puedes usar los hashtag #diadeladiversion y #alcurroenbici

Si vives en Madrid y quieres venirte en bici con nosotros mándanos un email para que podamos quedar contigo.

También puedes celebrar el Día de la Diversión en el Trabajo como más te apetezca a ti y a la gente con la que trabajas. Aquí encontrarás un montón de sugerencias.