Con los presupuestos de 2024, el Ayuntamiento de Madrid incumplirá la prórroga que se dio para crear una red ciclista en 2025
Ya estamos en 2024. Falta un año para que cumpla la prórroga que el ayuntamiento de Madrid se dio en 2016 para construir la Red Básica Ciclista comprometida desde 2008.
Una prórroga que no debería superarse otra vez.
Pero no va a ser así. El año 2024 cuenta con un presupuesto muy escaso para adaptar la ciudad a la bicicleta. En estos últimos años, el Ayto. de Madrid ha invertido la mayor parte de los recursos destinados a la bici, muchos de ellos fondos europeos, en desarrollar y extender Bicimad. Las bicis públicas, aun siendo una parte importante, no lo es todo, ni mucho menos, en la promoción de la bicicleta. Para esto, hace falta una estrategia integral que abarque diferentes aspectos, entre los que destaca la creación y mejora de la infraestructura ciclista, la seguridad de los usuarios y una planificación circulatoria específica que prime la movilidad activa frente al resto. Y eso, no está pasando.

Para este año, solo contamos con 4 proyectos de inversión para carriles bici: un carril bici en la Avda. de la Gran Vía de San Francisco y Gta. Pta. De Toledo, la conexión con el anillo verde en Villa de Vallecas, la adaptación del carril bici en la Gran Vía de Villaverde y la renovación del pavimento en distintos carriles de Puente de Vallecas (sin especificar). Aplaudimos estos proyectos pero, dada la extensión de nuestra ciudad, lo que queda pendiente por hacer y el contexto medioambiental, son claramente insuficientes.
De poco sirven el reto climático en el que nos encontramos, los nuevos valores recomendados por la OMS en referencia a la contaminación y la inminente revisión de la directiva europea, la Declaración de la UE a favor del uso de la bicicleta o el mismo derecho constitucional a la conservación del medio ambiente y a la protección de la salud.
Con todo, no perdemos la esperanza de que algún día, Madrid recupere el tiempo perdido y haga de la bicicleta una verdadera alternativa de transporte para toda la población. Propuestas que hemos trasladado al Área de Movilidad a través de sucesivos correos o reuniones para que, por ejemplo, avancemos en un anillo ciclista que rodee la Zona de Bajas Emisiones Madrid Distrito Centro (antes, Madrid Central). Es decir, aprovechar la ejecución del carril bici de Gran Vía de San Francisco y prolongarlo por Bailén, para conectarlo con Pl. España, y por las rondas, para hacerlo con el futuro carril bici del Paseo del Prado-Recoletos-Castellana. También, avanzar en la prolongación del carril bici de la Avda. Gral. Perón hacia el este, aprovechando el final de las obras del Santiago Bernabéu en Concha Espina y acercándonos a una de las propuestas que el mismo Ayuntamiento de Madrid hizo en 2017; acelerar la implantación de una red ciclista a partir de carriles bici provisionales seguros como paso previo a una red ciclista definitiva, tal y como sugería los Acuerdos de la Villa o, al menos, pequeñas actuaciones para enlazar los dispersos carriles bici que cuenta Madrid.


Es cierto que, a veces, proyectos de urbanización o reformas de calles incluyen carril bici y no aparecen especificados en los presupuestos. Tal fue el caso de Gral. Perón, Pedro Bosch o la Av. de la Ilustración pero por desgracia, la tónica general no es esa, sino todo lo contrario. Calles que forman parte de la Red Básica Ciclista obvian el carril bici en su reforma como Monforte de Lemos, López de Hoyos, Avda. de Barcelona, Silvano, Princesa, etc, e incluso, ha ocurrido que un carril bici previsto, se cae en el último momento en la ejecución del proyecto, como pasó con la calle Alcalá entre Ventas y Quintana.

En estos presupuestos tenemos varias partidas de reformas urbanísticas que podrían contener infraestructura ciclista. Sabemos por boca del propio Delegado de MA y Movilidad, que el paseo de Santa María de la Cabeza va a ser una de ellas pero la partida presupuestaria limita la ejecución al distrito de Carabanchel y no nos han aclarado si el carril bici previsto se va a prolongar por el resto de la calle hasta Atocha.
También sabemos, en este caso por la prensa, que el futuro soterramiento de la A5 va a posibilitar un carril bici en superficie y que el desdoblamiento del puente de Eduardo Barreiros sobre la M-40 va a contemplar la conexión ciclista entre los distritos de Villaverde y Usera. Por otro lado, queremos pensar que la remodelación del tramo comprendido entre la Pl. del Hidrógeno y Madrid Río, en el distrito de Usera, y financiado por fondos Next Generation, contemple la movilidad de la bicicleta o que la partida presupuestaria destinada a obras de remodelación del Paseo del Prado-Retiro contemplará el carril bici correspondiente al eje de la Castellana que, dicho sea de paso, no hay mención en los presupuestos, y eso, que ya ha cumplido el plazo de ejecución que el propio Ayuntamiento de Madrid se dio.


También hay partidas para la remodelación de calles que forman parte de la Red Ciclista y que deberían implantar infraestructura ciclista, tal y como establece el PDMCM, como Marcelo Usera, el Paseo de la Dirección o la parte no reformada de López de Hoyos. En este último caso, obviaron el carril bici en los tramos ya reformados, a pesar de recordárselo.

El futuro es incierto. A los tímidos avances de Madrid a favor de la bicicleta se contraponen muchas veces, realidades difícilmente comprensibles. Es ya demasiado común el “desconocimiento” de la norma por parte de los agentes de autoridad, que da lugar a multas “ilegales” o a situaciones rocambolescas. Una situación que ha sido motivo de varias reuniones, con escaso éxito, y de que editáramos urgentemente, una guía de las maniobras más comunes que se pueden hacer en bicicleta en Madrid con el fin de que el propio Área de Seguridad lo traslade a sus agentes.
También preocupa la exclusión/prohibición de la bicicleta en cada vez más reformas viales como en Alcalá, entre Sevilla y Sol, Mostenses, túneles etc. o la reforma del Puente de Raimundo F. Villaverde que, ni siquiera, contempla el acceso peatonal, lo que es totalmente contradictorio con el objetivo que, en principio, deben perseguir las nuevas restricciones al tráfico motorizado que han entrado en vigor el pasado mes de enero: el traspaso modal a los medios de movilidad sostenibles, como la bicicleta.

