Pedalibre

Asociación cicloturista y de ciclismo urbano


10 comentarios

Reforma de la calle de Atocha

REFORMA DE LA CALLE DE ATOCHA

La próxima reforma de la calle de Atocha va a contener elementos tendentes a facilitar la movilidad ciclista. Pero…, ¿son suficientes para asegurar la necesaria accesibilidad ciclista? ¿Esta reforma va a ser lo suficientemente atractiva como para atraer a nuevos ciclistas?

La calle Atocha es una de las calles principales que acercan la periferia al corazón de Madrid. Merece, por tanto, una decidida apuesta a favor de la bicicleta a fin de crear condiciones favorables para el uso ciclista de toda la población.

Descripción de la calle actual

La calle Atocha comunica la plaza Carlos V con la Plaza de la provincia, pasando por la Plaza Jacinto Benavente, puntos neurálgicos de Madrid y lugares estratégicos de partida para comunicar con otras zonas de alto interés de nuestra ciudad.

Desde la Pl. Carlos V la calle se configura con dos carriles siendo el de la derecha ciclocarril, y un tercer carril que conduce al aparcamiento de la Pl. Sánchez Bustillo. Se mantiene esta disposición hasta la calle Amor de Dios, lugar en que la calle Atocha se convierte en sentido único. Aquí se crea un carril bus-taxi-moto y desplaza el ciclocarril a la izquierda continuando así hasta la Pl. Benavente donde se reduce a un solo carril para llegar a la Pl. de las Provincias. Todo este sentido, salvo el de la Pl. de Benavente con las Provincias y, en menor grado, desde Amor de Dios hasta la Pl. Benavente, es de subida.

En el otro sentido (tramo descendente), es a partir de Antón Martín cuando la calle Atocha recobra los dos sentidos con un carril, y con dos, a partir de San Eugenio, siendo el de la derecha ciclocarril.

Propuesta del Ayuntamiento de Madrid

Desde la Pl. Carlos V se crea una carril bus-taxi-bici (y suponemos que también moto) hasta pasada la calle Cenicero. A partir de aquí se adopta la tipología de Bulevares, es decir, un carril bici a la izquierda del carril bus-taxi-moto y a la derecha de uno convencional hasta la calle Fúcar. Pasada esta calle el carril bici desaparece en el carril contiguo pasando a ser ciclocarril. A partir de aquí se mantiene la misma configuración que ahora.

En el sentido contrario, se reduce a un solo carril (ciclocarril) hasta casi la Pl. Carlos V

Valoración de Pedalibre

Desde nuestra asociación esta reforma es claramente insuficiente y no consigue la necesaria accesibilidad ciclista, lo que supone desaprovechar una oportunidad para que el uso de la bicicleta se extienda a la mayoría de la población.

La tipología adoptada de un carril bici a la izquierda del carril bus-taxi-motos y a la derecha de otro convencional, es la misma que en su momento se implantó en la mayor parte de los Bulevares. Con respecto a esta fórmula el propio Plan Director Ciclista dice:

La mayor desventaja […] reside en el perfil de usuario para el cual la solución podría resultar adecuada. La solución, en efecto, requiere un cierto grado de capacitación por parte del ciclista y, si bien el nivel de estrés se reduce respecto a las configuraciones actuales basadas en ciclo-carril adyacente al carril bus (taxi y motos) exclusivo, no representa la solución más adecuada para atender a la demanda latente de los usuarios potenciales

Y con respecto a la solución adoptada en Bulevares, el mismo Plan Director dice:

Representará una oportunidad de observar y estudiar detenidamente la funcionalidad de la tipología y del diseño propuestos, evaluando así su viabilidad para exportar el modelo al resto de vías similares.

Creemos sinceramente que falta esa evaluación y, a nuestro modesto entender y, de acuerdo a las opiniones que nos han hecho llegar numerosos ciclistas y probables ciclistas, en los puestos informativos que instalamos habitualmente, la tipología de Bulevares no gusta. Reconocemos que supone una mejora con respecto a la configuración basada en ciclocarril, pero es un diseño que no atrae lo suficiente. La sensación de encajonamiento y de verte constantemente adelantado por ambos lados no son condiciones aceptables para la mayoría de los actuales y potenciales usuarios.

A diferencia de los Bulevares, Atocha tiene pendiente ascendente con lo que las diferencias de velocidad con respecto a los motorizados se incrementan, elevando la exposición al tráfico motorizado y acentuando la sensación de inseguridad.

Ubicar la circulación de bicicletas en el centro de la calzada (entre motorizados) supone una mayor exposición a la contaminación, y más cuando el esfuerzo físico del ciclista y la necesidad de oxígeno es mayor debido al tramo ascendente. Esta situación se agrava por el mayor gasto de combustible y emisiones contaminantes de los motorizados en el proceso de arranque y marcha.

Ver: Circular por el carril-bici podría suponer respirar la mitad de contaminación que por la calzada

Desde la calle Fúcar y sin que la orografía varié sustancialmente, desaparece el carril bici y se fusiona en el carril contiguo, lo que aumenta la exposición al tráfico motorizado y riesgo por alcance.

Se desaprovecha la oportunidad para crear un doble sentido ciclista entre la Pl. de las Provincias y Antón Martín. Las necesidades de tránsito de la bicicleta, por sus propias características, son distintas que la de los motorizados. La permeabilidad de nuestras calles a la circulación ciclista es clave en un futuro desarrollo ciclista de Madrid.

La reducción a un solo carril (ciclocarril) en la bajada, eleva el grado de estrés soportado. La superación de la velocidad máxima de los motorizados y la invasión del carril contrario para adelantamientos indebidos, sin respetar la distancia de seguridad es, por desgracia, bastante común. Esto lo hemos podido comprobar en el ciclocarril de la bajada de Eduardo Dato donde utilizan el carril bus para adelantar o el de la Avda. de los Toreros que invaden el carril contrario. Y, evidentemente, a una velocidad que supera, con mucho los 30 km/h. Además, la fluidez de este único carril se verá perjudicado por los aparcamientos y paradas indebidas creando las consabidas retenciones y con ellas, condiciones adversas para la movilidad ciclista.

Como hemos repetido sucesivas veces, la homogeneidad y fácil interpretación de los itinerarios ciclistas es clave para asegurar su uso. Cambiar tres veces de tipología en no más de kilómetro y medio (de carril-bus-bici-taxi-motos a carril-bici y éste a ciclocarril), variando repetidas veces la trayectoria y lugar en la calzada, dificulta la comprensión del itinerario ciclista,

En un contexto de reducción de tráfico motorizado por la extensión de las Áreas de Prioridad Residencial, tal vez no sea necesaria una segregación total del autobús a lo largo de toda la calle, ya que hablamos de un medio de transporte motorizado. Esta prerrogativa mejor reservarla a los medios de tracción humana como la bicicleta. Si queremos que el uso de la bici se extienda a toda la población hemos de conseguir que las condiciones no determinen una práctica ciclista en concreto. En este sentido, una plataforma exclusiva ciclista (carril bici) evita el condicionamiento de los motorizados y por tanto el estrés generado, y propone un espacio donde cada ciclista puede desarrollar su particular forma y ritmo de pedaleo. De este modo, aseguramos el sistema “Dual” del que habla el Plan Director, es decir:

El reto de convertir las calles principales en vías ciclo-inclusivas para todos los usuarios hace inevitable buscar soluciones duales, es decir, una solución adecuada para los usuarios más vulnerables basada en la segregación y solución de integración para los usuarios más experimentados basados en la reducción de la velocidad y, en su caso, señalizar ciclo-carriles.

Ejemplo de este tipo de soluciones duales es la calle Santa Engracia, donde ya existe un ciclocarril y […] un carril-bici protegido (actuación financiada por el fondo de las inversiones sostenibles de 2016).

Es más, el derecho que asiste a los ciclistas a utilizar cualquier parte de la calzada, hace que en este caso, en que prácticamente todos los viales están limitados a 30, no sea necesaria la creación de ciclocarril. Bastaría con una limitación 30 en toda la calle.

No entendemos cómo la fórmula carril bus-bici se descarta constantemente de todas las propuestas (salvo, en este caso, los 20 metros del principio). Puede ser una tipología interesante para tramos muy concretos como puede ser el previo a la Pl. Jacinto Benavente, adaptando la sección del carril a este uso compartido, claro. No obstante, el uso actual que se hace de este carril reservado, en lo que se refiere a las motos, dificulta de una forma muy importante un adecuado uso ciclista. Desde aquí instamos a una reconsideración en el uso del carril bus.

Según los planos que hemos podido ver, no queda claro hasta qué punto se mantiene la banda de aparcamiento. Desde Pedalibre pensamos que mantener plazas de aparcamientos en ejes principales, y más cuando estamos tratando zonas sensibles con una notoria escasez de espacio (centro de Madrid), es un efecto llamada al uso del automóvil y a la circulación de agitación (coches buscando sitio). Suprimir las plazas supone no solo liberar espacio para otros usos, sino también que el tráfico en general, y el de bicicletas y TP en particular, se desarrolle de forma más previsible, segura y agradable y permita diseñar calles con bandas ciclistas que contribuyan a aumentar las posibilidades de uso de la bicicleta.

CONCLUSIÓN

La reforma planteada para la calle Atocha adolece, en parte, de los mismos defectos que el proyecto de remodelación de la Gran Vía y otras calles importantes.
Ver:

Las actuaciones deben gravitar en torno a la bicicleta junto con el peatón y el transporte público. Con esta propuesta vemos que el automóvil y la moto continúan ocupando un lugar ventajoso con respecto a la bicicleta sin que apenas avancemos en el cambio de modelo de movilidad que todos deseamos.

El uso de la bicicleta no va a verse beneficiada especialmente con esta actuación y el objetivo que se propone desde el Plan Director sobre conseguir la Equidad Ciclista – Inclusión ciclista entendida como la promoción ciclista para el conjunto de la ciudadanía, atendiendo las necesidades de todos, no se cumple.

El reciente barómetro de la bicicleta publicado por la Red de Ciudades por la Bicicleta, constata una vez más el deseo mayoritario de la población de que nuestras ciudades se adapten a la bicicleta y se acometan las infraestructuras necesarias, en especial carriles de uso exclusivo ciclista, en los ejes principales. Más del 90 % de la población se muestra a favor de que la administración fomente decididamente el uso de la bicicleta. Los principales estudios aconsejan la construcción de vías ciclistas exclusivas para atraer a más población en el uso de la bici, y con ello contribuir a mejorar la salud, e incluso salvar vidas a causa de la contaminación. Uno de los últimos, publicado por el Instituto de Salud Global de Barcelona, asocia el número de carriles bici y su longitud con el tipo de transporte elegido, en este caso la bicicleta, y con la reducción de muertes prematuras a causa de la contaminación.

Con todo, desde la Asociación Pedalibre, solicitamos se tenga en cuenta esta opinión mayoritaria y se apueste decididamente por hacer las reformas necesarias para llegar a ese nuevo modelo de movilidad que necesita nuestra ciudad. Y ese nuevo modelo de movilidad sostenible implica un impulso claro a la accesibilidad ciclista, a la par que a la peatonal yl al transporte público colectivo. La reforma de la calle Atocha puede ser una oportunidad para avanzar en este objetivo, aprovechémosla.

Más información sobre el proyecto en:

  1. El Ayuntamiento remodelará las calles de Atocha y Carretas para mejorar el acceso de los autobuses al centro y la movilidad peatonal y ciclista (Diario de Madrid).
  2. Planta general Atocha (plano en PDF)
  3. Planta general Carretas (pano en PDF)
Anuncios