Pedalibre

Asociación cicloturista y de ciclismo urbano


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No más ciclistas muertos. No más atropellos

COMUNICADO

No más ciclistas muertos

No más atropellos

Tenemos el poder de construir una ciudad mejor

Concentración: domingo 2 de diciembre, 2018 – 12 h. Avda. Logroño al cruce con C/ Rambla

El domingo 18 de noviembre, murió un joven de tan solo 14 años, por el atropello que sufrió el día anterior cuando iba montado en su bicicleta. Desgraciadamente no es un suceso aislado en nuestra ciudad.

La Avenida de la Ilustración, Doctor Esquerdo, Corazón de María, Herrera Oria, la calle Alcalá, etc., son escenarios donde se representa la tragedia de forma gratuita. Ahora, ha sido otra gran avenida, la de Logroño.  Un segundo antes, el menor jugaba con sus compañeros en una mañana soleada de otoño. Un segundo después entró en parada cardiorrespiratoria. El límite entre la vida y la muerte es tan solo de un segundo.

14 años truncados por un segundo.

En Madrid tenemos muchos escenarios donde habitan los segundos trágicos.

Calles, que más que calles, son auténticas trampas de vida y precipicios invisibles.

Calles, que más que calles son autovías y brechas en nuestra ciudad, donde la velocidad y el motor son los auténticos dueños.

Nuestro joven, como otras tantas personas, cayó en la trampa. Seguramente no pensaba que una ciudad acogedora como Madrid careciera de calles, también acogedoras.

14 años truncados por un segundo.

La velocidad mata y las muertes por atropello no podemos verlas como un peaje por vivir en una gran ciudad. Nuestras calles han de ser espacios de convivencia y comunicación, adaptadas y diseñadas para que las personas puedan desplazarse de forma segura y con medios de transporte tan beneficiosos para la comunidad, como la bicicleta.

Desde aquí reconocemos el derecho humano a equivocarnos, llevemos un volante entre las manos, un manillar o vayamos andando, pero reivindicamos que estos errores no supongan jamás arrebatar la vida a nadie.

Ningún despiste o negligencia, y mucho menos la voluntad de hacer daño, puede tener el precio de la muerte. El menor fallecido iba en una bicicleta, una forma sencilla y segura de moverse que contrasta con el peligro potencial de otros vehículos que multiplican por 100 su peso y por 500 su potencia.

Construyamos ciudades habitables y diseñemos calles seguras para que no volvamos a repetir el motivo de esta concentración.

Dejamos esta bici blanca en recuerdo de este menor y en memoria de tantas otras personas que tristemente han dejado su vida en nuestras calles y carreteras.

No más ciclistas muertos, no más atropellos mortales, no más segundos trágicos.

Más información en:


Asociación Pedalibre.
Diciembre 2018

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