Pedalibre

Asociación cicloturista y de ciclismo urbano


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Valoración de la nueva Ordenanza de Movilidad de Madrid

Pedalibre y ConBici valoran la nueva Ordenanza de Movilidad de Madrid

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Tras muchos años de espera, acabamos de vivir el proceso de discusión y aprobación de la nueva ordenanza de movilidad de Madrid. Ha sido como un flash, quizá porque lo esperábamos con tantas expectativas y desde hace tanto tiempo que se nos ha pasado casi sin darnos cuenta.

La valoración es desigual. Siempre suele ser así en asuntos de este calado y complejidad. En el plano positivo, se percibe una clara voluntad de humanizar el centro de la ciudad, restándole tráfico motorizado, ampliando el espacio peatonal y, quizá lo más importante, pacificando el tráfico en muchas vías de la red secundaria en las que los vehículos a motor, que hasta ahora monopolizaban la circulación, van a sentirse menos cómodos. Es un buen punto de partida hacia una ciudad a escala más humana.

Bicicletas

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Por lo que respecta a la bici, específicamente, hemos rascado algunos detalles de discriminación positiva, tan necesarios en un marco normativo tan sesgado hacia el coche, como la circulación en doble dirección (allá donde los coches no puedan hacerlo porque no caben) o el giro a la derecha con cruce cerrado. Tenemos también alguna mejora que caía por su propio peso (pero ¡necesitábamos una nueva ordenanza para hacerlo oficial!) como el uso de cierto mobiliario urbano para el aparcamiento, el transporte de personas y carga en las bicicletas o la circulación en paralelo de dos bicis.

En esta onda de oficializar lo obvio, hay otro aspecto, muy de matiz, pero importantantísimo, sobre el uso de los carriles, de forma que las bicis van poder utilizar el carril que necesiten para circular en las vías de más de un carril por sentido. El texto no es todo lo equitativo que habíamos solicitado pero al menos ya no hay duda sobre la posibilidad.

En el plano negativo, echamos de menos medidas más audaces para avanzar hacia la equidad en las calzadas: las bicis siguen sin ser consideradas vehículo merecedor de usar los carriles preferentes, con lo que se ven abocadas al atasco que no provocan, cuando no haya una vía ciclista específica. Apenas se toca ni cuestiona el modelo-coche en las vías principales, ni se percibe ninguna voluntad de humanizarlas haciéndolas más atractivas para el tráfico peatonal o el vehicular no motorizado… o el vehicular alternativo. Y aquí entramos en la parte más espinosa.

Vehículos de Movilidad Personal (VMP)

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Los VMP (Vehículos de Movilidad Personal; o VMU, como los denomina la ordenanza, donde se sustituye el Personal por el Urbana; tanto da) son tanto la gran novedad como los grandes damnificados del nuevo marco y, con ellos, se nos va una gran parte de la esperanza de conseguir una ciudad con menos coches. La ordenanza no va a permitir a los VMP ser una opción de transporte integral.

Cierto es que la primera culpable de la situación es la DGT que reconoce a los VMP como vehículos, pero no sólo deja en manos de cada municipio decidir por dónde deben circular, sino que, aún peor, establece que el permiso debe ser explícito. En Madrid, los VMP van a poder circular por muchos sitios. pero no por toda la ciudad. Esto es suficiente para que no sirvan, de forma general, para desplazarse a donde haga falta. Para que os hagáis una idea, la bici, al menos en teoría, sí que sirve porque, al menos en teoría, sí que tiene derecho a usar todos los viales, salvo autopistas. Los VMP, incluso los grandes y de potencia mucho mayor que la propia bici, van a tener menos derechos.

Es muy probable que el lobby del automóvil haya visto un adversario peligroso en estos vehículos pequeños que amenazan de verdad su monopolio de las calles. A la bici no la tienen tanto miedo: basta con mantener el estatu quo pseudobélico en las calzadas para que la bici siga siendo una opción marginal, al alcance sólo de un pequeño porcentaje audaz de la población, y ahí estamos, alrededor del 1 % de vehículos y gracias. Los VMP, si la normativa se lo permite, tienen un peaje de entrada menor que la bici y más potencial de conquistar las calles. Solución: la normativa no se lo permite.

Como posible efecto lateral negativo, se abre excesivamente la manga al uso por parte de los VMP de las hasta ahora escasas y paupérrimas vías ciclistas, con lo que una vez más, los parientes pobres de la movilidad, a los que ahora se unen los VMP, tendrán que pelearse por las migajas mientras los coches siguen monopolizando la ciudad.

Sólo nos queda esperar que con los VMP hubiera cierto miedo escénico a dar un salto muy grande de golpe y permitirles circular por toda la ciudad y que la ordenanza actual sea el paso hacia una próxima redacción en la que esto sí esté contemplado pero, claro, ¿cuánto tiempo tenemos que esperar para eso? ¿Otros doce años?

Madrid no puede esperar tanto


Las fotos son de la marcha por la Ciclovía Tren de Arganda del pasado 27 de mayo de 2018

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